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Carta de Agapito Iglesias a la afición zaragocista

20/08/2011 - 13:07

Queridos aficionados y seguidores del Real Zaragoza:

 

Se cumplen ahora noventa días desde aquella histórica jornada en la que, gracias a vuestro empuje entusiasta y el compromiso de la plantilla, logramos permanecer en Primera División. Suelo repetir con insistencia, porque así lo creo, que desde ese día hay “un antes y un después” en la historia reciente del Club, ya que a raíz de aquella hazaña colectiva de hace tan sólo tres meses venimos realizando, todos, un gran esfuerzo para cambiar lo mucho que había que cambiar en el Real Zaragoza.

 

Uno de mis propósitos, desde entonces, ha sido el de practicar una gestión transparente. Y para llevarlo a cabo considero prioritario que la afición sepa todo lo que se está haciendo en el Club. Os puedo asegurar que no soy persona que le guste plantear polémicas ni tener que contradecir o aclarar constantemente opiniones ajenas, aunque éstas siempre serán legítimas y respetables cuando se formulen con afán constructivo. A menudo suele ser innecesario, ya que la realidad de los hechos y el tiempo se ocupan muchas veces de ponernos a todos en nuestro sitio. Pero, además de responder a esta tendencia personal, no suelo hacerlo tampoco por el bien del Real Zaragoza. Ése es el sentido de muchos de mis silencios y espero que lo interpretéis así y no como un afán de ocultismo que no pretendo en absoluto.

 

Economía y deporte

 

No conviene olvidar tampoco que el Real Zaragoza, desde hace casi veinte años, es una Sociedad Anónima y, como tal, habrá de seguir funcionando en el futuro. Esta es una realidad jurídica y empresarial con la que todos tenemos que convivir. Los profundos sentimientos del zaragocismo, sus colores y su dilatada historia siguen vivos, nos enorgullecen y somos nosotros ahora a quienes corresponde la gran responsabilidad compartida de protegerlos y hacerlos crecer. Pero, como en cualquier sociedad anónima, alguien tiene que tomar las decisiones.

 

Como he dicho en bastantes ocasiones, quien quiera sumarse al proyecto del zaragocismo tiene por mi parte las puertas de par en par abiertas. Pero debo dejar claro también que, en una Institución como ésta, siempre es necesario realizar esfuerzos económicos. El fútbol de hoy en día, tristemente, solo se hace con esfuerzo económico. Es difícil, por no decir imposible, sustentar, mantener, y acrecentar la esperanza de mucha gente sólo con ilusión, ganas, sentimiento, alegrías… A veces hace falta mucho más. He sido y seré sordo a cuantas operaciones de carácter especulativo puedan dañar el futuro de un Club histórico como el nuestro e, independientemente de que me guste más o menos seguir en el cargo, hasta la fecha no se ha presentado nadie que tenga las suficientes garantías para poder asumir esta responsabilidad, ni nadie ha querido exponer su patrimonio o parte de él, para revitalizar al Real Zaragoza. Yo me siento con ganas de seguir haciéndolo. En medio de la difícil situación económica del país, seguimos trabajando sin descanso para que esa ilusión no se marchite. Y nuestro orgullo es que, por encima de especulaciones e interpretaciones de todo tipo, el Real Zaragoza este año –y esperemos que muchos más- jugará en la mejor competición del mundo, que es nuestra Liga.

 

Acelerar el pago de la deuda

 

Hace poco más de dos meses me dirigía a todos vosotros para comunicaros la decisión adoptada por el Consejo de Administración del Real Zaragoza de solicitar el concurso voluntario de acreedores. Ahora, en el arranque de la temporada 2011/ 2012, quiero transmitiros de nuevo algunas consideraciones sobre la marcha del Club, tras estos más de dos largos meses que se nos han hecho tan cortos debido a la intensidad del trabajo realizado y a los frentes tan dispares en los que ha habido que intervenir.

 

Los hechos han confirmado el acierto y la necesidad que supuso acogernos voluntariamente a la Ley Concursal. Gracias al paraguas de la tutela judicial hemos podido afrontar los preparativos de la nueva temporada con la tranquilidad moral de saber que vamos a hacer frente a todas nuestras obligaciones económicas resultantes del proceso concursal, sin poner en riesgo el futuro del Club como prioridad fundamental. Nuestra intención ha sido siempre también tratar de acelerar al máximo este proceso cuyo periodo normal de desarrollo es entre uno y dos años. A ello respondió la decisión que adoptamos a finales del pasado mes de julio de promover la firma del convenio anticipado de acreedores. En tan sólo dos días y mediante llamadas de teléfono a personas que sabíamos que no iban a fallarnos, obtuvimos el respaldo de más del 20% de la masa concursal, que era el requisito imprescindible para poder poner en marcha esta iniciativa.

 

Tras el paréntesis de agosto seguiremos esforzándonos en lograr este objetivo ya que, de tenerlo resuelto, saldríamos mucho antes del proceso del concurso y podríamos comenzar a realizar pagos a proveedores. No obstante, si la iniciativa no acabara de prosperar, deberemos simplemente atenernos a los plazos más largos previstos en la ley. Quiero aprovechar esta oportunidad para reiterar mi agradecimiento personal, y el del Club, al conjunto de acreedores que se sumaron a esta iniciativa, por su disposición tan favorable y por la probada generosidad que han demostrado hacia los intereses del Real Zaragoza. Y quiero agradecer también expresamente aquí el trabajo constante, riguroso y la colaboración permanente que los administradores judiciales vienen prestándonos en todo este proceso, dada la complejidad añadida que tiene el periodo de planificación de la temporada.

 

El nuevo proyecto deportivo

 

Como compromiso a medio y largo plazo, queremos disponer de una plantilla corta, de entre 20 y 21 jugadores, que nos permita absorber de forma regular a jóvenes promesas provenientes de nuestro segundo equipo. Es una apuesta dura, arriesgada, pero estoy seguro de que es la que más nos va a satisfacer a todos. Es la única forma de dar oportunidades a los jugadores de las categorías inferiores. Sabemos que sufriremos, que perderemos partidos, pero estaremos satisfechos y  disfrutaremos con gente nuestra que irá creciendo progresivamente.

 

En síntesis, nuestro proyecto para la temporada 2011 / 2012 recupera el esquema deportivo más genuino de la historia del Real Zaragoza, basado en contar con un nutrido grupo de jóvenes promesas que habrán de crecer y alcanzar su madurez arropados por un plantel selectivo de futbolistas experimentados y dispuestos a darlo todo por el Club. Es una apuesta decidida por la juventud y de ahí la importancia que damos también al trabajo de las categorías inferiores. Las puertas del Real Zaragoza siempre estarán abiertas para este tipo de futbolistas, serios y entusiastas, que quieran crecer con nosotros, en definitiva con ganas, proyección, ambición y, como decimos en nuestra tierra, con rasmia.

 

Que nadie dude que vamos a intentar mejorar en lo posible nuestra plantilla. Una vez más nos enfrentamos al reto de configurar un equipo que pueda estar a la altura de nuestra historia y al nivel del entusiasmo y entrega de la afición zaragocista. Puedo aseguraros que éste es el denominador común de todos cuantos se han incorporado ahora con nosotros, para aupar al Real Zaragoza: futbolistas con futuro, capaces de comprometerse con nuestros colores y que sean conscientes de lo que su entrega y esfuerzo significan para la afición, como sobradamente han demostrado todos aquellos jugadores que ya estaban con nosotros.

 

Atraer a los más idóneos

 

La actividad más absorbente que hemos desarrollado a lo largo de este verano ha sido la de acometer la renovación de nuestra plantilla. No ha sido fácil, pero hemos querido reunir, dentro de nuestras posibilidades, un grupo compacto de futbolistas que pudieran garantizar a la afición una presencia digna y competitiva en la máxima categoría. Y, dada la difícil situación por la que atraviesa el Club, hemos creído prudente seguir tres líneas de trabajo paralelas y complementarias.

 

La primera fue acudir al mercado de jugadores que estuvieran libres y ofrecer la posibilidad de su incorporación a aquellos que por sus cualidades nos pudieran interesar. La segunda consiste  en atraer a otros que, estando integrados en diferentes clubes, nos fueran cedidos, bien con cláusula de opción de compra o sin ella. Y una tercera línea de trabajo ha sido recurrir a fondos de inversión especializados en el mercado del fútbol para materializar ciertos fichajes de jugadores con probada experiencia y alto costo, sin comprometer con tales pagos el obligado saneamiento de las cuentas del Club. Es esta una práctica habitual en equipos de todo el mundo y un sistema especialmente beneficioso para el Real Zaragoza en esta hora y no cabe duda que habrá de serlo también en el futuro. Así lo he entendido y así lo he puesto en práctica, también con mi aportación personal y sin ningún otro interés que el de ayudar al Club en un momento económico tan delicado. Evidentemente todo este esfuerzo de contratación y renovación siempre está sujeto al presupuesto, entregado en su día  a los Administradores Judiciales y supervisado por ellos.

 

El estímulo de la afición

 

La calidad y el ímpetu de nuestra afición es lo que nos lleva a luchar, a esforzarnos al máximo y a mirar al futuro con esperanza. Se puede entender su enfado en momentos en los que peligraba la permanencia. Se puede comprender la crítica y el desacuerdo con cualquier tipo de decisiones. Pero nunca entenderé y, es más, reprobaré enérgicamente, los insultos personales, vengan de donde vengan, que se profieran hacia quienes trabajan en el Club o, también, aquellos que se dirijan hacia mi persona.

 

Al terreno de juego venimos a disfrutar, a animar y a sentirnos orgullosos de nuestros jugadores. Creo que es ahí donde se debería alcanzar todo nuestro entusiasmo como  una parte más en la vida del Club. Es esa nuestra pequeña historia cotidiana dentro del  Real Zaragoza y la que escribimos también todos nosotros en cada encuentro en La Romareda al que acudimos. Algo de lo que nos gustaría sentirnos tan orgullos como lo estamos al saber que hemos aupado a nuestro equipo a conseguir sus objetivos, porque, en definitiva, todos juntos somos el jugador nº 12. Son esos momentos en los que personalmente me siento como un aficionado mas, que lo único que echa de menos es poder disfrutar en paz de esas vivencias con sus seres queridos,  con mi familia, para alentar a nuestro Equipo. Os brindo esta cordialidad deportiva que es la que pienso que debe imperar en un zaragocismo unido y sólido proyectado hacia el futuro.

 

La gran mayoría de los seguidores del Real Zaragoza conocéis bien las fortalezas y debilidades de nuestra plantilla y las virtualidades de los nuevos jugadores que se nos han sumado. Podéis estar seguros de que, dentro de nuestras muy limitadas posibilidades, hemos puesto toda la imaginación y todo el empeño para que el nuevo proyecto deportivo suscite, como siempre, vuestro apoyo y vuestro entusiasmo.

 

Aunque el aspecto económico es hoy tan importante para sobrevivir y sustentar la esperanza de los zaragocistas, no sólo nos hace falta ilusión (que la tenemos), ganas (que nos sobran), sentimientos (los llevamos en la sangre), sufrimientos (que también los hemos padecido) y alegrías (aunque pocas, también las ha habido)…  Es importante, por encima de todo, compartir el reconocimiento público de gratitud del Club a su gran afición zaragocista por la entrega con la que un año más se dispone a apoyar al equipo, en momentos tan difíciles para todos y en todos los órdenes de la vida, como los que ahora atravesamos. Os agradezco, personalmente y en nombre del Club, vuestro compromiso. Y os aseguro que si vuestro apoyo fue decisivo la temporada pasada para lograr la permanencia, no lo es menos ahora para que este nuevo plantel de jugadores nos dé las alegrías deseadas y nos permita recuperar la ilusión por el triunfo.

 

A ello os convoco, un año más, con ilusión renovada.

 

En unos momentos tan esperanzadores y difíciles como estos, es más importante que nunca el que estemos todos unidos en torno a un mismo objetivo: nuestro Real Zaragoza.

 

Gracias a todos.

 

Agapito Iglesias