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Historia - Un incierto futuro

El incierto futuro del Real Zaragoza y la llegada de la Fundación Zaragoza 2032

El descenso del Real Zaragoza a Segunda supuso una gran decepción entre los seguidores zaragocistas, preocupados, incluso, por la delicada situación en la que se encontraba inmersa la Entidad. 

El Club asumía un comprometido futuro en el ámbito deportivo, pero los problemas no eran menores en los órdenes institucional y económico.

En esa temporada 2013/14, tras la salida de Manolo Jiménez, se encomendó la tarea de guiar la nave de regreso a Primera División a Francisco Herrera, Paco Herrera. El veterano entrenador, muy buen conocedor de los entresijos del fútbol y con una sólida trayectoria profesional a sus espaldas, asumía el reto de devolver al Real Zaragoza a la élite.

El técnico catalán fue presentado por el presidente Fernando Molinos, aunque poco después se produjo un importante cambio en el orden institucional, al incorporar el propietario de la sociedad, Agapito Iglesias, a Jesús García Pitarch como nuevo Director General. A partir de entonces, es el ejecutivo valenciano el que marca la política del Club en los distintos ámbitos de actuación.

El equipo inicia la competición con el claro objetivo de volver a la Primera División. Sin embargo, lleva a cabo un inicio más que titubeante y no logra su primera victoria hasta la quinta jornada ante el Tenerife en La Romareda (3-0).

A pesar de su irregularidad y de sus muy serios problemas internos, el Real Zaragoza consigue tomar la estela de los primeros y se acomoda en la zona más noble de la tabla mediado el Campeonato.

Sin embargo, una cadena de resultados adversos, unida a la desordenada gestión de los problemas internos, alejó al Real Zaragoza de sus objetivos. La Dirección General decidió la destitución del entrenador Paco Herrera, sustituido por Víctor Muñoz. El Real Zaragoza finalizó la Liga en la 14ª posición, tras perder en Alcorcón (1-0) en el último partido.

La crisis azotaba de forma singular al Real Zaragoza. La presión social y la delicadísima situación económica obligaron al entonces propietario Agapito Iglesias, que había dejado la gestión directa en manos de García Pitarch, a mover ficha y vender sus acciones.

Tras un primer movimiento confuso, en el que diversos hombres de negocios intentaron sin éxito insuflar oxígeno al Real Zaragoza, la aparición de la Fundación Zaragoza 2032, capitaneada por un grupo de empresarios de prestigio y amantes del Real Zaragoza, permitió la supervivencia de una Entidad abocada a la liquidación. Agapito Iglesias vendió las acciones a la Fundación, con la que se ha iniciado una nueva época en la trayectoria del Real Zaragoza.

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