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Primer equipo
Boltaña, día 1: la llegada, la ilusión... y la final del Mundial

Madrugamos pensando en el viaje a Boltaña. Ropa nueva de paseo, es bonita, la verdad. Montamos en el autocar, que estrenamos hoy con su primer desplazamiento. Huele a nuevo. En el ambiente, se respira la esperanza de comenzar algo bonito. Muchas caras conocidas, y también otras nuevas. Todos tenemos ganas de llegar ya.

Hay aficionados esperándonos a la puerta del hotel y firmamos los primeros autógrafos. También nos hacemos las primeras fotos junto a ellos. Nos transmiten alegría y nos contagiamos mutuamente las ganas de que todo salga bien. Casi sobrecoge ver sus caras ilusionantes e ilusionadas. Estuvimos tan cerca el año pasado, y fue tan duro el final... y aún así, ninguno deja de creer que es posible. Qué grande es esta afición.

Tras instalarnos y conocer nuestra casa durante la próxima semana, tenemos la primera comida. Reunión de familia donde nos hacemos nuestras confesiones. Hay que situarse y empezar a saber dónde está cada cosa. Todo en su sitio, por lo que parece.

A las cinco comienza la final del Mundial, que veremos todos juntos. ¿Francia o Croacia? Ahí están, levantando la Copa más preciada, y nosotros mirándolo con admiración. Nadie ha acertado con su pronóstico, por supuesto. El fútbol casi siempre te sorprende, nada se puede dar por seguro, como aprenderemos a lo largo de nuestras trayectorias.

Un ratito de esparcimiento y enseguida llega la cena. Después, a descansar. Mañana, el primer entrenamiento, y tenemos que estar bien para poder darlo todo. Nos lo exigimos a nosotros mismos. Nos acostamos, pensando que tal vez, algún día, alguno de nosotros pueda estar al otro lado de la televisión, jugando una final, con nuevas generaciones de zaragocistas mirando la pantalla con admiración y deseando estar allí.