El Real Zaragoza cerró este viernes con una valiosísima victoria (0-1) en Can Dragó el bloque de tres salidas consecutivas que el calendario había colocado en su camino. Por la mínima, tras una primera parte plomiza y en un último tercio de partido de máxima ambición, en la que acumuló múltiples efectivos en la zona de ataque.
Fue Diego González el que remató un saque de esquina superado el minuto 80. El balón tocó levemente en Cano, capitán europeísta, y acabó alojándose en el fondo de la portería defendida por Nil López. Precisamente el guardameta había desbaratado anteriormente un par de manos a mano de Edu Espiau y Joaquín Delgado, apenas las dos ocasiones de más peligro del Real Zaragoza en todo el duelo.
En un campo complicado, ante un rival muy encerrado que se sentía cómodo en un 5-4-1 cercano a su área y con menor fluidez de lo habitual, le costó al cuadro de Ibai Gómez generar. La única de la primera mitad llegó el descuento. Jardí disparó tras un rechace dentro del área, pero el cuero impactó en un defensor antes de irse por línea de fondo.
Tras la reanudación llegó la rotación y la aportación desde el banquillo. El técnico zaragocista agotó los cambios y fue entonces cuando llegó el gol de Diego González, que desató la locura en las gradas del estadio, donde se dieron cita más de 700 zaragocistas que volvieron a llevar en volandas a los suyos.
Con esta victoria, nuevamente con portería a cero, el Real Zaragoza dormirá líder en solitario y el próximo fin de semana regresará a Ibercaja Estadio, donde le esperan ahora dos partidos consecutivos ante rivales exigentes como lo serán el Villarreal 'B' y la SD Huesca.