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Primer equipo
Una afición de Primera

La Romareda volvió a vibrar. A lo grande. Las casi 34.000 personas que abarrotaron el estadio municipal hicieron tiritar ese viejo escenario, que este miércoles ha recordado históricas gestas. La afición le ha puesto color al partido y ha llevado en volandas a un equipo al quiere empujar rumbo a Primera División.


No se ha cansado el zaragocismo de proclamar convencido una ilusión, a la que el Real Zaragoza se ha empeñado en dar forma a lo largo de una temporada llena de recovecos: “¡Volveremos a Primera!”. Y, desde luego, lo que resulta indiscutible es el liderazgo de una afición que merece los laureles de la máxima categoría.


Queda la vuelta de una eliminatoria ante un equipo grande, ante una formación que ha dado muestras de su gran línea a lo largo de todo el año. Y eso obliga a la prudencia y al respeto. Pero nadie de lo que nadie puede privar al Real Zaragoza es del comportamiento de una afición de Primera.


Durante todo el encuentro, y mucho antes de empezar, los miles de seguidores se han unido en una estrecha comunión con el equipo, conscientes de su papel fundamental en el camino de retorno a Primera División. Y bajo su batuta se ha conducido un Real Zaragoza intenso y ambicioso, guiado por el viento a favor de una parroquia que no se ha cansado de insuflar aire fresco a una escuadra que bebe del espíritui de los suyos.


La Romareda volvió a vibrar, a botar, a chillar y a reír. Volvió a ser templo del Real Zaragoza y escenario de pasiones y embrujos. El himno coreado por los miles de aficionados, los cánticos y orgullosas proclamas han vuelto a empujar al Real Zaragoza un paso más adelante. Rumbo al lugar que le corresponde.