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Primer equipo
Nuestro rival de esta semana: Valencia Club de Fútbol

El fútbol ya había comenzado a extenderse por España cuando se fundó el Valencia Club de Fútbol, en el año 1919. Para entonces, ciudades como Madrid, Bilbao, Barcelona o Huelva ya contaban con un equipo de fútbol. En la propia Comunidad Valenciana, antes de la fundación del equipo che, se habían constituido equipos como el Levante, el Hispania, el Hispano y el Gimnástico. De modo que la inclusión de este deporte no resultó una novedad. El Valencia jugó durante cuatro años en el estadio de Algirós hasta que, en 1923, se inauguró el estadio actual de Mestalla. Allí se dio a conocer el primer internacional del Valencia: Eduardo Cubells.

Cuando se creó la Liga española, en verano de 1928, el Valencia recaló en la Segunda División, debido a su todavía corta vida. Pero el conjunto che demostró que su juventud no estaba ligada a la mediocridad. Así las cosas, subió a Primera división en tres años. Y desde entonces, salvando la temporada 1986-1987, el Valencia ha conseguido mantenerse en la máxima categoría del fútbol español.

Los primeros títulos

Después de la Guerra Civil, el Valencia (al igual que casi todos los equipos de fútbol) se vio obligado a dar un giro a su política y a su plantilla. Así, se remodeló el estadio para dar cabida a más socios y se apostó por la total profesionalización de los jugadores. Con esto llegó la creación de un equipo filial: el Mestalla.

Los primeros títulos llegaron de la mano de la denominada “delantera eléctrica”, formada por Epi, Amadeo, Mundo, Asensi y Gorostiza. El primer trofeo de todos fue la Copa de la temporada 1940-1941, seguido de la Liga de la campaña 1941-1942. Los siguientes llegaron en las temporadas 1943-1944 y 1946-1947 (Ligas) y 1948-1949 y 1953-1954 (Copas). Las Copas resultaron especialmente emotivas, pues antes de conseguirlas el Valencia había perdido tres finales consecutivas.

La consagración del Valencia se produjo gracias a la presencia de Antonio Puchades. El jugador valenciano, que permaneció en las filas del club taronja durante doce años (de 1946 a 1958), fue clave en la conquista de los citados trofeos.

El Valencia en Europa

Si durante los años 50 Puchades fue el abanderado valencianista, en los 60 la responsabilidad recayó en Manolo Mestre. El defensa valenciano jugó durante trece años en el Valencia (1956-1969), y con él arribaron las dos Copas de Ferias que el equipo del levante guarda en sus vitrinas.

Con dos títulos europeos seguidos, el equipo albinegro daba por hecho el tercero. Pero en la campaña 1963-1964 se encontró en la final con el Real Zaragoza de los Cinco Magníficos. El equipo blanquillo venció por dos goles a uno (Villa y Marcelino para el Real Zaragoza y Urtiaga para el Valencia). Sin embargo, el partido no solo se recordará por la emoción y el buen juego, sino por la polémica actuación del árbitro portugués De Campos, quien no señaló un penalti a favor del Valencia, equipo al que anuló un gol y expulsó, por protestar, a un jugador (Suco). No obstante, el Valencia se sacó la espina de la derrota en la temporada 1966-1967, al conseguir su cuarta Copa de España.

Los 70 de Di Stéfano

“La saeta rubia” aterrizó en Valencia en el año 1970, en un mal momento para el conjunto che. Di Stéfano llegó para sentarse en el banquillo, después de una deslumbrante trayectoria como goleador en el Real Madrid. El astro argentino consiguió la Liga de ese mismo año e hizo posible que el Valencia se clasificara para las finales coperas de los años 1970, 1971 y 1972. Pero el club che las perdió todas; contra el Real Madrid, el Barcelona y el Atlético, respectivamente. Y no era la primera vez que perdía tres finales de Copa seguidas.

Di Stéfano abandonó el equipo en el año 1974, pero el club valencianista lo recuperó para el año 1978. Con él en el banquillo y Mario Kempes en el campo (fue pichichi dos veces), solo era cuestión de tiempo que volvieran a llegar los triunfos. Y así fue. La campaña 1978-1979 se saldó con la consecución de un Copa, y al año siguiente, último de la “era Di Stéfano”, llegó el doblete. El Valencia conquistó su primera y única Recopa al derrotar al Arsenal en la tanda de penaltis. Al haber obtenido el trofeo europeo, el equipo valenciano accedió a la disputa de la Supercopa de Europa. Delante se encontró al Nottingham Forest, al que venció, después el empate global a dos, por el valor doble de los goles en campo visitante.

Vagando por el desierto

Tras la culminación de los éxitos europeos, el Valencia perdió su identidad por completo. Las marchas de Di Stéfano, Kempes y Morena a sus países de origen lastraron al club taronja, que no logró recomponerse. La baja calidad de los fichajes, sumada a las inoportunas lesiones, provocó el único descenso del Valencia en la temporada 1985-1986, pese a la recuperación a la desesperada de Di Stefano. No obstante, el equipo che se repuso rápidamente y en un año recuperó la categoría perdida. Aunque al Valencia todavía le quedaban quince años de vagar por Primera División, sin pena ni gloria.

De esta época también se recuerdan años buenos. Un espejismo de recuperación apareció a finales de los 80 y principios de los 90, merced al buen hacer de los técnicos Víctor Espárrago y Guus Hiddink, ambos apoyados por jugadores como Penev, Leonardo, y Ricardo Arias. Este último se despidió del Valencia en 1992, después de jugar dieciséis temporadas en el Valencia y de convertirse en el jugador más longevo de dicho equipo.

El retorno de los títulos

Conforme se acercaba el final del siglo XX, el Valencia volvía a recuperar su juego dinámico y triunfal. A finales de los 90 llegaron al equipo jugadores de la talla de Mijatovic, Camarasa, Mendieta, Zubizarreta o Salenko. Pero el conjunto valencianista no conseguía levantar trofeos, a pesar de los continuos cambios de entrenadores: Guus Hiddink, Carlos Alberto Parreira, Héctor Núñez, Luis Aragonés…

En el año 1996, el presidente Fernando Roig dio un golpe de efecto con las contrataciones de Romario, “Burrito” Ortega, “Piojo” López y Jorge Valdano, este último en calidad de entrenador. Pero el sistema no funcionó. El Valencia no consiguió hacerse con los ansiados trofeos, y se hacía necesario otro revulsivo.

La temporada 1998-1999 fue la definitiva. Con Claudio Ranieri en el banquillo, el Valencia recuperó su garra y espíritu y acabó por levantar la Copa del Rey y la consecuente Supercopa. En el terreno de juego estaban, entre otros, Cañizares, Anglomá, Djukic, Carboni, Mendieta, Milla, Gerard, Farinós, Ilie, “Piojo” López, Angulo, y los que a la postre fueron blanquillos; Kily González y Juanfran.

El siglo XXI

La magnífica temporada del Valencia tuvo su contrapunto, y es que los estandartes taronjas sedujeron a otros equipos grandes, como el Inter de Milán. Con esto, Héctor Cúper se hizo cargo del banquillo y llegaron más fichajes de renombre: Diego Alonso, Carew, Fabio Aurelio, Baraja y Ayala, quien después vistió la elástica blanquilla.

La calidad de la nómina de jugadores trajo consigo dos Ligas más (2001-2002 y 2003-2004), acompañadas por una Copa de la UEFA en ese último año. Los títulos conquistados precisamente en 2004 permitieron acceder al Valencia a la disputa de las Supercopas europea y española. En Europa, el Oporto, campeón de Champions, sucumbió por dos goles a uno. En España, el campeón de Copa de aquel año había sido el Real Zaragoza. Y aunque los valencianistas se adelantaron en el partido de ida en la Romareda (cero a uno), el Real Zaragoza dio la vuelta al marcador en Mestalla. La escuadra de Víctor Muñoz demostró su fuerza y entrega y venció por un gol a tres, marcados estos por Álvaro Maior, Galletti y Javi Moreno.

El último título que conquistó el Valencia fue la Copa de la temporada 2007-2008. Entonces jugaban en el cuadro che los campeones del mundo Albiol, Marchena, David Silva y el exzaragocista David Villa, con pasado zaragocista, al igual que Morientes y Arizmendi.

Ahora, al igual que sucedió hace una década, el Valencia debe rearmar su equipo sin la presencia de sus estrellas, contratadas por equipos con mayor solvencia económica. No obstante, visto el historial valencianista, no cabe duda de que lo conseguirá.