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Primer equipo
Nuestro rival de esta semana: Atlético de Madrid

El Club Atlético de Madrid nació un veintiséis de abril de 1903, cuando un grupo de estudiantes vizcaínos de la Escuela Especial de Ingenieros de Minas decidió formar en Madrid un equipo filial del Athletic Club de Bilbao. Los fundadores del club colchonero lo denominaron “Athletic” de Madrid, que adoptó los colores de su homólogo bilbaíno. Entre la novedad y la euforia, el equipo disputó su primer partido el dos de mayo de ese mismo año. Fue un encuentro amistoso entre los socios del club, que no jugaron en estadio propio hasta 1923, cuando se construyó el campo Metropolitano.

Terminada la Guerra Civil Española en 1939, las bajas de futbolistas, sumadas a una dificultosa situación económica, terminaron por generar la fusión entre el Athletic de Madrid y el Aviación Nacional. Así, el cuatro de octubre de 1939 apareció el Athletic Aviación Club. Con esto, el color azul definió a la segunda equipación atlética, si bien la camiseta rojiblanca se mantuvo, casi sin excepción, como primera opción.

Tan solo una temporada más tarde, el Athletic Aviación se adjudicó su primer título de Liga, al proclamarse campeón de la Primera División por primera vez en su historia. Ricardo Zamora fue el artífice de tal éxito, que se revalidó una temporada después.

En el año 1947 el club pasó a denominarse Atlético de Madrid y adoptó un nuevo escudo, que, a la postre, sería el definitivo. Durante la década de los 40, el Atlético continuó luchando por la Liga, pero no fue hasta la temporada 1949-1950 cuando logró encumbrarse al éxito. Los colchoneros repitieron la hazaña de lograr dos campeonatos ligueros seguidos. Helenio Herrera llevó la batuta en aquella ocasión.

Durante casi veinte años, desde 1959 hasta 1977, el club rojiblanco deleitó a sus aficionados con numerosos trofeos que llegaban a Madrid de manera consecutiva. En la temporada 1959-1960 se alzó con su primera Copa de España, después de vencer al Real Madrid por tres goles a uno. Este título lo volvió a ganar en la temporada siguiente. Así pudo disputar la Recopa de Europa, cuyo trofeo obtuvo el cinco de septiembre de 1962, tras derrotar a la Fiorentina (tres a cero) en el encuentro de desempate de la final. El camino fue duro y difícil, pero el Atlético de Madrid alcanzó su primer título internacional.

Entonces el Atlético se acostumbró a ganar. En la temporada 1964-1965 conquistó otro título de Copa, precisamente frente al Real Zaragoza en el que maravillaban los “Cinco Magníficos”. La final, disputada en el Santiago Bernabéu sirvió como revancha de la disputada un año antes, en la que el Club aragonés inauguró su colección de títulos coperos frente al Altético. En esta ocasión, los colchoneros se impusieron por un solitario tanto a cero, obra de Cardona, en el minuto 65. El encuentro estuvo rodeado de polémica, ya que el Real Zaragoza intentó recusar al árbitro, Gaspar Pintado Viu. El equipo aragonés llevó la batuta del partido y dispuso de numerosas ocasiones para adelantarse en el marcador, sin embargo, los atléticos fueron los que finalmente se hicieron con el partido y con el título.

En la campaña posterior, otro más de Liga. Era el año 1966, fecha en que se inauguró el estadio actual de los colchoneros: el Vicente Calderón. El equipo volvió a hacerse con el trofeo de Liga en la temporada 1969-1970. Y dos años más tarde, ganó su cuarta Copa, acompañada por otra Liga española en la campaña siguiente. El delantero hispano-argentino Gárate y el centrocampista nacional Adelardo fueron, sin duda, los hombres de la década y dos de los baluartes de la consecución de tantos títulos.

Corría el año 1974 cuando el Atlético, pleno de éxitos, se clasificó para la final de la Copa de Europa. Se enfrentó al Bayern de Munich en un partido memorable para los aficionados colchoneros. El conjunto rojiblanco, después de empatar a cero en el tiempo reglamentario, accedió a la prórroga. Luis Aragonés abrió el marcador mediante un libre directo. El Atlético de Madrid ya saboreaba las mieles del triunfo, cuando Georg Schwarzenbeck, a falta de 30 segundos, igualó el encuentro. El equipo quedó totalmente desmoralizado y cayó por cuatro goles a cero en el partido de desempate.

Sin embargo, los alemanes se negaron a jugar la Copa Intercontinental contra el Independiente de Avellaneda. Los atléticos, a pesar de perder el encuentro de ida (por uno a cero), lograron revertir el marcador en la vuelta (dos a cero) y se coronaron campeones el diez de abril de 1975. Así, de manera inesperada, el Atlético de Madrid se apoderó de su segundo trofeo internacional y ostentó, durante un año, el honor del mejor equipo del mundo.

En la temporada posterior llegó una nueva Copa, que sería la primera que llevara el nombre del Rey Juan Carlos I, que llevaba menos de un año coronado como tal. Curiosamente el Real Zaragoza sería nuevamente el rival. El equipo blanquillo venía de ser, la temporada anterior, subcampeón de Liga con una nueva saga de jugadores que serían conocidos como los “Zaraguayos”, en los que sobresalían, entre otros, Arrúa, Diarte o García Castany. El árbitro, señor Segrelles, volvió a ser protagonista, esta vez por las protestas zaragocistas, que le acusaron de beneficiar a los madrileños. El único tanto de la victoria lo consiguió Gárate, de cabeza.

Al año siguiente, la dupla formada por Gárate y Adelardo lograrían su último título de Liga, que ponía fin a una década plagada de éxitos para el conjunto colchonero.

Hasta 1984, ya con Luis Aragonés en el banquillo, el Atlético no conquistó ningún otro título oficial. En la temporada 1984-1985, los colchoneros consiguieron su sexta Copa del Rey en un duelo contra el Athletic de Bilbao (venció por dos goles a uno, estos obra de Hugo Sánchez). En esta ocasión la copa otorgaba el derecho a disputar la Supercopa de España (aparecida en 1982), trofeo del que el Atlético se adueñó al primer intento en la campaña 1985-1986. No obstante, ese año cayó derrotado en la final de la Recopa de Europa frente al Dinamo de Kiev. Los atléticos poco pudieron hacer ante uno de los rivales más poderosos del continente en aquella época.

Después de unos años sin títulos, dos Copas del Rey consecutivas llegaron en las temporadas 1990-1991 y 1991-1992. En esta ocasión, los colchoneros fueron verdugos del Mallorca y del Real Madrid, respectivamente. Era la tercera vez que el equipo rojiblanco derrotaba al Real Madrid en una final copera. Y esta vez, los encargados de adueñarse del título fueron Futre y Schuster, con sendos goles. También Abel Resino, quien dejó su portería a cero.

El uno de julio de 1992 el club se convirtió en sociedad anónima, y Jesús Gil en su máximo accionista, lo que vendría a marcar el devenir de la Entidad.

El mayor hito de la época de Gil, sin duda, llegó en la temporada 1995-1996, en la que el Atlético de Madrid consiguió su primer y único doblete al conquistar el título de Liga y la Copa del Rey, bajo la dirección de Radomir Antic. Este último trofeo, en el estadio de La Romareda ante el Barcelona. De ahí salieron jugadores de la talla de Molina, Pantic, Caminero, Simeone, Vieri o Kiko. Fue, sin duda, una campaña dorada sin precedentes y que no se ha vuelto a repetir. De hecho, transcurrieron quince años hasta que el equipo rojiblanco volvió a alzarse con otro trofeo.

La época de las “vacas flacas” había llegado. El Atlético encadenó campañas carentes de ambición, que le llevaron a la pérdida de categoría en el año 2000. Exceptuando sus primeros años de vida, el Atlético de Madrid no había descendido nunca a Segunda División. Tardó dos años en ascender a la categoría de oro, y otros tantos en asentarse en la competición. Estos dos años en la división de plata se conocieron como “los años del infierno”, y coincidieron con los procesos judiciales contra su máximo mandatario, Jesús Gil. A cambio, el Atlético forjó a todo un campeón mundial: Fernando Torres.

Poco a poco el Atlético volvió a acomodarse en la categoría, y se rodeó de importantes figuras: Agüero, Forlán, Simao, Maxi Rodríguez, Reyes… Así se hizo con la copa Intertoto de 2007. Pero no fue hasta la pasada campaña (2009-2010) cuando el conjunto rojiblanco recuperó su tradicional espíritu ganador de títulos. Después de una trabajada temporada, el Atlético accedió a la recién estrenada Liga Europa. Allí se abrió paso (no sin dificultad) hasta la final, donde derrotó por dos tantos a uno al Fulham inglés. Conquistado este título, los colchoneros se enfrentaron al Inter de Milán por la consecución de la Supercopa de Europa. El veintisiete de agosto de 2010 el Atlético volvió a hacer historia: derrotó a los italianos por dos a cero y se convirtió en el mejor equipo de Europa.

En la actualidad, el Club Atlético de Madrid sigue trabajando para completar su vitrina de trofeos. Su hambre de victorias parece no tener fin y han llevado al equipo rojiblanco a ser el quinto mejor equipo de la Historia de la Liga de fútbol española. A lo largo de su existencia, el Atlético se ha alzado con veinticinco trofeos oficiales, y ha alcanzado la ronda final en 38 ocasiones. Además, sigue enriqueciendo su plantilla con jugadores de cantera. Álvaro Domínguez, De Gea y Joel son los últimos ejemplos de ello. De Gea, además, parte como gran promesa bajo los palos.

Por lo tanto, no es de extrañar que, a lo largo de su Historia, el club atlético haya estado tan presente en la Selección Española de Fútbol. Cuenta con más de un centenar de internacionales españoles y otros tantos extranjeros, tanto en la selección absoluta como en las categorías inferiores. De hecho, puede presumir de haber aportado recientemente a un campeón de Europa (Juanito, 2008), a un Pichichi (Forlán, 2008), al mejor jugador suramericano (Agüero, 2008) o a un bota de oro (Forlán, 2009).