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Primer equipo
Nuestro rival de esta jornada: RCD Espanyol

El Real Club Deportivo Espanyol tiene su origen en las aulas de la Universidad de Barcelona. Un grupo de estudiantes formó, el veintiocho de octubre de 1900, la Sociedad Española de Football. Así nació el cuarto equipo más antiguo del fútbol español que ha sobrevivido hasta hoy, detrás de Barcelona, Athletic de Bilbao y Recreativo de Huelva.

En origen, el equipo catalán estaba pensado como un club compuesto solamente por jugadores catalanes. Además, el Espanyol comenzó jugando de amarillo (en vez del actual blanquiazul), lo que asentó el apodo del equipo periquito.

Entre los grandes

Desde un primer momento, el Espanyol de Barcelona comenzó a luchar, codo con codo, con los grandes de la competición. Por antigüedad, conformó la lista de los diez primeros equipos que inauguraron la Primera División en el año 1928.

Los periquitos, por su parte, habían adquirido una fuerte experiencia en la competición copera. Tal fue así, que llegó hasta las finales de 1911 y 1915. Sin embargo, cayó derrotado en ambas contra el Athletic de Bilbao. No fue hasta 1929 cuando el equipo barcelonés se alzó con la primera Copa de su historia. Venció en la final del torneo al Real Madrid por dos goles a uno.

Sarriá

Seis años antes de conseguir su primera Copa de España, en 1929, el Espanyol había estrenado el estadio de Sarriá, emblema del club durante todo el siglo XX. En los primeros años de vida del estadio, la hinchada españolista pudo disfrutar de uno de los mejores porteros españoles de la historia del fútbol: Ricardo Zamora. Después, todo quedó ensombrecido por la presencia de la Guerra Civil.

Sin embargo, en 1940, el equipo de la ciudad condal volvió a alcanzar la final de la Copa española. Su rival volvió a ser el Real Madrid, equipo que volvió a salir derrotado. Los catalanes alzaron, así, su segundo título oficial.

Altibajos

En los 50, el Espanyol era ya todo un clásico de la Liga española. Le avalaba una inmaculada trayectoria en la Liga (asentado en Primera División) y en la Copa (dos campeonatos y cuatro subcampeonatos). Con Ricardo Zamora como entrenador y Julián Arcas como estandarte en el terreno de juego, el Espanyol se había consolidado como uno de los equipos “fuertes” de la Liga.

En 1957, el Espanyol concluyó la temporada con una final copera fratricida. La Copa de 1957 enfrentó a los periquitos con el Barcelona. El Espanyol se aferraba a sus opciones después de haber perdido sus dos últimas finales (1941 y 1947, contra Valencia y Real Madrid, respectivamente). Pero la historia le deparaba una nueva derrota. Los azulgranas se impusieron por un tanto a cero.

Lo peor, sin embargo, estaba por llegar.  Al final de la temporada 1961-1962 el Espanyol se quedó a un punto de la permanencia. Después, no logró superar la fase eliminatoria contra el Valladolid, y bajó a Segunda División.

Ascenso al estrellato

El Espanyol demostró su intención de recuperar su sitio con un ascenso a la primera. Para evitar una nueva pérdida de categoría, el club perico apostó por el fichaje dos astros del fútbol: Ladislao Kubala y Alfredo Di Stefano. El estrellato poco duró. La camisa del Espanyol fue la última que vistió “la saeta rubia” de manera profesional (se retiró en 1966). Kubala había abandonado el club un año antes.

Sin Di Stefano ni Kubala, el Espanyol cayó en errores pasados, que se tradujeron con un nuevo descenso a la división de plata del fútbol español, en 1969. Los catalanes, eso sí, volvieron a subir a las primeras de cambio.

Subcampeones de UEFA

Los años 70 transcurrieron sin gran novedad para el conjunto españolista. Cabe mencionar, no obstante, la campaña 1972-1973. En aquella temporada -la mejor de su historia- el Espanyol se quedó a tres puntos del campeón de Liga, el Atlético de Madrid. Poco después, en 1974, firmaría por el conjunto periquito un jugador que iba a marcar época, procedente del Real Zaragoza: Fernando Molinos.

Ya en los 80, destaca la participación del club catalán en la Copa de la UEFA. De hecho, en el año 1988, con Clemente en el banquillo, el Espanyol consiguió arribar hasta la final. En el camino dejaron a rivales de la talla del Borussia de Moenchengladbach, Inter, Milan o Brujas. La final se dirimió ante el Bayer Leverkusen alemán, a doble partido. En la ida los catalanes se imponían por 3 a 0, lo que hacía presagiar un desenlace feliz. Sin embargo, en la vuelta, los alemanes lograron nivelar la contienda, a nueve minutos del final del encuentro. En una tanda de penaltis agónica, que empezó de forma inmejorable para el Espanyol, los alemanes lograron alzarse con el cetro europeo.

En aquel equipo goleaba el viejo conocido de la afición zaragocista “Pichi” Alonso y contaba además con otros grandes jugadores, de la talla de N’Kono (que había sorprendido al mundo con su selección, Camerún, en el mundial 82), Valverde o Losada, entre otros. La dirección técnica correspondía a Javier Clemente, que había logrado también convertir al Espanyol en el tercero en discordia en la liga española un año antes.

Los años 90 vinieron marcados por dos descensos a Segunda División, en 1989 y 1993. Los catalanes regresaron inmediatamente a la categoría de oro del fútbol español en las siguientes temporadas. Desde entonces, el equipo periquito se ha mantenido en la máxima división futbolística.

Nuevo estadio

 

En 1997, el Espanyol de Barcelona abandonó Sarriá en dirección al Estadio Olímpico Lluís Companys, más conocido como Montjuïc. Los periquitos jugaron en este estadio durante doce años. Hasta que, en 2009, el equipo se trasladó al campo de Cornellá-El Prat.

Montjuïc es un estadio que evoca gratos recuerdos a la memoria de los zaragocistas. Allí, el Real Zaragoza consiguió su última Copa de España, en el año 2004. En una inolvidable final los banquillos derrotaron al Real Madrid, por tres goles a dos, en la prórroga de un auténtico paridazo.

Años 2000

La última década ha resultado bastante fructífera para el conjunto barcelonés. De entrada, el Espanyol levantó la Copa española de 2000 después de derrotar al Atlético de Madrid por dos a uno, con un pícaro gol de Tamudo. El ariete catalán fue el estandarte del Espanyol durante quince años.

En 2006 conquistó su último trofeo: su cuarta Copa española. Entonces venció al Real Zaragoza. Los aragoneses habían completado una ejemplar trayectoria en la competición, derrotando a Atlético de Madrid, Barcelona y Real Madrid, con goleada histórica (6-1) incluida.

En el año 2007, el Espanyol repitió la hazaña que Clemente llevó a cabo veinte años atrás. Los españolistas, guiados por Ernesto Valverde, llegaron a la final de la Copa de la UEFA sin perder un solo partido. Como ocurriera en los ochenta, solo los penaltis pudieron con el equipo catalán. Un inconmensurable Palop, que paró todo, otorgó la copa al Sevilla.

No cabe duda de que el Espanyol de Barcelona dará guerra durante muchos años, como ha hecho hasta ahora. Pochettino (como técnico), Kameni, De la Peña, Osvaldo el otrora zaragocista Sergio García pueden dar cuenta de ello. Sin olvidar la prometedora cantera españolista, que ha copado el primer equipo de jugadores de gran calidad.