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Primer equipo
Loreto: "Hay que quitarse el sombrero ante esta afición y todos los que pasemos por aquí tenemos que estar agradecidos "

José Luis Rodríguez Loreto desembarcó en el Real Zaragoza hace casi un cuarto de siglo para formar parte del equipo que conquistó la Recopa en París. El fútbol le hizo peregrino de mil estadios y hace unos meses, tras una llamativa experiencia en los banquillos de equipos del fútbol aragonés, se acomodó en el del Real Zaragoza, de la mano de un ilustre Víctor Fernández. Loreto se adentra en su trayectoria, sus inquietudes y sus ilusiones

-Hace casi un cuarto de siglo que eligió al Real Zaragoza en su proyección deportiva. No podía imaginar entonces su sólida vinculación a esta tierra… 

Eso es una realidad: cuando uno inicia la carrera de futbolista está sujetos a continuos cambios en la vida, sobre todo de equipo. Y entre ellos, el que más me ha marcado por aspectos personales y deportivos ha sido el Real Zaragoza. 

-En Zaragoza ha asentado su vida.

Me influyó muchísimo por un motivo personal: conocí a mi mujer aquí; mis hijos son de aquí, son aragoneses, y eso te marca de por vida. Aparte de ello, las vivencias que he tenido en este club hacen que para mí sea una ciudad importantísima. Y al final, aquí estoy, viviendo encantado, disfrutando de la ciudad, como un aragonés más.  

-Aquí disfrutó del sabor dulce de una Recopa

Yo digo que fui un jugador poco importante en un momento importantísimo en la historia de este Club, de lo cual estoy orgullosísimo. A veces me preguntan si hubiera cambiado el haber sido un jugador más importante en otro equipo: no lo hubiera cambiado de ninguna manera. Estar ahí, vivir lo que vivimos ese año con mis compañeros… no se puede cambiar por nada en la vida. Me siento orgullosísimo de compartir esos momentos con el Club, con la afición, y es algo que ha quedado señalado en toda mi carrera. 

-Su carrera ha estado también por otros clubes…

-En todos se aprende. Es verdad que se viven momentos buenos y malos, pero de todos se sacan cosas positivas. He compartido vestuario en clubes de mucha historia, como el Murcia, como el Córdoba, como el Cádiz, el Logroñés… Y de todos sacas conclusiones: y la verdad es que las experiencias en general han sido positivas. Y han dejado en mí una huella muy importante. 

-En aquel Real Zaragoza, como hoy, estaba Víctor Fernández en el banquillo. Es un técnico con un sello singular.

Víctor Fernández rebosa fútbol. Si tuviera que definirlo, lo más importante en un entrenador es la credibilidad. Y eso Víctor lo tiene, independientemente de los conocimientos y de que trabaja bien. Vive el fútbol de una manera intensa, cree en lo que dice y eso hace que el jugador lo perciba y crea. Y es un punto muy importante para garantizar que un entrenador tenga éxito. Lugo miras su currículum y descubres el porqué. 

-Su alargada trayectoria como jugador se apuntala con su carrera como técnico. Siempre inmerso en el balón, para usted ¿qué es el fútbol?

Yo llevo viviendo esto desde muy pequeño: vivía con balón, dormía con las botas puestas, mi ilusión era llegar a jugar en el Betis… Y poco a poco vas consiguiendo objetivos en tu vida. Para mí, el fútbol es todo, lo que me ha dado más alegrías en mi vida, también con momentos difíciles. Pero todo eso hace crecer a nivel personal. Tengo que ser agradecido a la vida por todos los momentos bonitos que me ha dado el fútbol. 

-¿Cómo y cuándo le cautivó?

Siempre. Desde pequeño tenía claro que quería ser futbolista, vivía para el fútbol, llegaba a casa después de entrenar y veía vídeos de jugadores… Vivía única y exclusivamente para llegar a ser futbolista. Seguramente, había jugadores que tenían más cualidades, pero fui muy constante, tenía claro lo que quería ser y a base de trabajar lo conseguí. Y eso es un orgullo también.

 -Deja una estela llamativa en los banquillos: en el Ejea, en el Ebro, en el Brea… Siempre puntero. No es casualidad su desembarco en el Real Zaragoza al lado de Víctor.

Suelo contar una anécdota que me pasó nada más recibir la llamada de Víctor Fernández. Me pararon por la calle para decirme: “Has tenido suerte…”. Y yo –sin que aquello me sentara mal- reaccioné y le dije: En la vida tienes que tener suerte porque una persona te tiene que llamar, alguien te tiene que dar el pase. Pero no suerte porque no me lo hubiera ganado. Sé lo que he hecho en Tercera, las horas que he dedicado y la convicción de que mi futuro tenía que estar en los banquillos. Y lo que ves es el momento feliz de que te ha llegado el premio a tu trabajo.

 -La llamada del Real Zaragoza tuvo que acelerarle el corazón 

No voy a mentir; se te vienen todos esos momentos encima, todo el trabajo que has realizado… Yo siempre les digo a los jugadores: para pisar los mares hay que pisar las arenas, y yo he pisado mucha tierra. Y orgulloso de haberlo hecho, pero cuando te pasa esto la alegría es máxima porque ves que tu trabajo, al final, obtiene la recompensa. Y sigo insistiendo y empujando para llegar más arriba. 

-El rostro del equipo ha cambiado desde la llegada de Víctor, con usted, Roberto Cabellud… ¿Qué imagen le gustaría que brindara el Real Zaragoza de aquí a final de temporada?

La afición del Zaragoza se merece mucho respeto, con lo cual, independiente de las dificultades que tengamos de aquí a final de temporada hay que dejarse todo en el campo. Tenemos que ser ambiciosos dentro del campo por respeto a una afición que está detrás en los momentos más difíciles. Esperamos por supuesto ganar muchos partidos, pero sobre todo no defraudar a la gente que está en la grada. 

-Ya sabe que el Real Zaragoza tiene una amante apasionada, que es su afición. Y que nos enorgullece. La mayor alegría es siempre corresponderle…

La afición, como el Club, ha pasado por muchos momentos: ha ganado Copas, títulos, ha visto a los Magníficos, Zaraguayos… Pero lo más importante es el apoyo que tienen los jugadores, el Club, la institución, en estos momentos difíciles. Es lo más llamativo que hay que recalcar. Yo creo que cuando se consiga, cuando consigamos el deseado ascenso y devolvamos al Zaragoza al sitio que se merece iremos los jugadores al Ayuntamiento… Y tal vez ese día habría que hacerlo al revés: bajar nosotros y que se suban los aficionados al balcón. No puede hacerse, pero habría que hacerlo así: y los los jugadores y quienes estamos en el Club, apaludirles por los años de sufrimiento. Porque la afición, además, no abandona: más aún, yo noto un proceso de creciente afiliación y cariño al club. Es admirable. Hay que quitarse el sombrero ante esta afición y todos los que pasemos por aquí tenemos que estar agradecidos por su apoyo en los momentos difíciles. Es fácil apoyar cuando ganas, lo difícil es estar ahí de la forma como lo hacen en los momentos en los que estamos.