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Primer equipo
Las mil ideas de Dorca

1.013 pases. De los que el 80% han resultado precisos, según los datos de la Liga de Fútbol Profesional (LFP). Albert Dorca es pieza angular de este Real Zaragoza en progresión, con el que ha jugado 22 de los 24 partidos disputados. Todos completos. Únicamente se ha perdido el despegue, en Huelva en la primera jornada y el de Albacete, por acumulación de amonestaciones.

El partido aplazado ante Osasuna ha permitido al jugador catalán ingresar en el selecto grupo de los jugadores que superan el millar de pases –casi una cincuentena por partido- en lo que va de Liga Adelante. La lista la encabeza Sergi Samper, en ese Barcelona B paciente en busca de una grieta por la que romper el esquema del rival. Y en el grupo se integran futbolistas como Mario Ortiz (Albacete),  Javi Castellano (Las Palmas), Seoane (Lugo), el vallisoletano Carlos Peña, Andy (Ponferradina), Jesús Vázquez (Recre) o el arlequinado Íñigo Eguaras.

Dorca aporta la serenidad, la templanza, el orden. Se ha convertido en el constructor del juego blanquillo; el ideólogo. Desde donde se piensa cómo se va a iniciar una jugada, con qué brochazos se esboza el diseño de esa obra a la que poco a poco irán dando forma los artistas de vanguardia. Los que acabarán por ponerle la firma.

“Estoy muy cómodo con el estilo de juego –destaca el medio centro zaragocista-. Nos esforzamos por construir al primer toque, desde atrás, intentando hacer un juego más vistoso. Eso fue más difícil en Pamplona porque era un partido de más trabajo”.

Ese atractivo se amplía cuando la jugada tiene premio: “Las jugadas son más vistosas cuando acaban en goles. Es bonito salir jugando desde atrás y es verdad que estamos viendo buenos partidos de todo el equipo”. Porque Dorca destaca que sobre todo lo demás lo importante es la unidad del grupo, el juego de conjunto. 

El 18 blanquillo aporta aire a la retaguardia en la salida del balón y es el recurso para descongestionar la zona defensiva, más aún cuando atrás sienten el agobio de la presión del equipo rival.

Ese trabajo completa una tarea creativa que el de Olot comparte con la labor defensiva. Y ahí su jerarquía le permite llevarse más del 60 % de los duelos cara a cara y el 70 % en los balones aéreos. Es el muro previo al que se enfrenta la artillería rival antes de encararse con la línea defensiva: un sólido respaldo para la zona de cobertura zaragocista.

“Un medio centro es un todoterreno que cumple también con la labor de ayudar a la defensa, de filtrar las jugadas del equipo rival. Eso contribuye –destaca Dorca- a que defensivamente seamos más fuertes”. 

Más de un millar de pases; la cabeza que diseña el juego del Real Zaragoza.