Volver a ganar en casa; y brindarle a la afición esa alegría por la que suspira en cada desembarco en el el estadio municipal. La ilusión de hacer vibrar La Romareda. Es el reto que de nuevo tiene planteado el Real Zaragoza, que este lunes festivo -Día de la Constitución- recibe en casa al Éibar, en una cita de perfiles atractivos.
El conjunto aragonés guarda en el alma la ambición de conquistar tres puntos que le impulsen en la clasificación. Porque ganar se hace necesario a estas alturas de Campeonato. Aunque en la cabeza y en el corazón del vestuario blanquillo se asienta el convencimiento de ese débito con el zaragocismo: recuperar la senda del triunfo al calor del hogar que le ofrece su incombustible afición.
Cada comparecencia de la plantilla, cada intervención del entrenador encuentra acomodo la fidelidad de los seguidores blanquillos, que no quieren dejar de cumplir con la tarea que el fútbol les encomienda. Hoy La Romareda volverá a convertirse en ese refugio blanquillo que no cejará en su voluntad de impulsar al equipo hacia la victoria.
Juan Ignacio Martínez vuelve a dar la cara por los suyos y a pesar de la entidad del rival -“que merece todo nuestro respeto”- encara el partido con la responsabilidad de lograr arrancar de La Romareda los puntos que el equipo precisa para mirar hacia arriba.
El Éibar, repleto de futbolistas de primer nivel y en una gran línea de resultados, jugará sus bazas para porfiar por puntuar en el estadio municipal. El cóctel está preparado: desde las 16:00, bajo la dirección del colegiado gallego Iglesias Villanueva, llegará el momento de disfrutarlo. Que vuelva a hacer vibrar La Romareda.