El sueño de jugar en La Romareda con el Real Zaragoza
Jugar con el primer equipo del Real Zaragoza en el estadio de La Romareda. Un sueño que todos los canteranos zaragocistas persiguen desde que llegan a la Ciudad Deportiva, cargados de ilusión, y que no todos pueden cumplir. Ayer volvió el público, que vio, orgulloso, cómo cuatro canteranos saltaron al terreno de juego para sentir una de las sensaciones más únicas como futbolista: enfundase la camiseta del Real Zaragoza en La Romareda.
El primero en hacerlo fue Miguel Puche, que sustituyó a otro canterano, Iván Azón, para entrar en el minuto 73 de partido. Un Azón que, por cierto, al igual que Francho Serrano, disputó sus primeros minutos con aficionados en el feudo blanquillo; algo sumamente especial para un canterano zaragocista. Puche se ubicó en la posición de delantero centro y mostró su descaro y personalidad en cuanto tuvo opción. Los siguientes en salir al campo, seis minutos después que Puche, fueron Luis Carbonell y Ángel López, sustituyendo a Sergio Bermejo y a Fran Gámez. Cuando se llegó al minuto 88, le tocó el turno al más joven, Pablo Cortés, que saltó al terreno de juego sustituyendo a Juanjo Narváez.
En la tanda de penaltis, los cuatro canteranos lanzaron. Sin miedo, con decisión. Carbonell fue el segundo lanzador de los zaragocistas y ejecutó la pena máxima a la perfección; Puche y Ángel López se encontraron con un gran Conde, quien detuvo sus disparos; y Pablo Cortés marcó para mantener vivas las esperanzas blanquillas. Una noche y un partido que seguro que nunca olvidarán. El encuentro en el que jugaron sus primeros minutos con la camiseta del Real Zaragoza. Ahora toca seguir aprendiendo y creciendo para volver a tener la oportunidad de continuar cumpliendo sueños.