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Primer equipo
El reto de recuperar el embrujo de La Romareda

Guarda el partido del Numancia este domingo (18:15) tantos alicientes que lleva en sí mismo la esencia de una de las citas más atractivas de la temporada. El ambiente que de forma tradicional rodea este encuentro le aporta sin duda un sabor singular. Pero a esta envoltura tradicional, se le unen este domingo un puñado de circunstancias que ubican al duelo en un plano superior.

Vuelve el Real Zaragoza a La Romareda con la ambición de ganar y brindar a sus seguidores, a todo el zaragocismo, una alegría fundamental en la carrera emprendida por ubicarse en la zona de promoción. Toda la semana ha insistido el equipo en la importancia de recuperar las buenas sensaciones, de envolverse de la magia del buen fútbol, de citarse de nuevo con la victoria. Y desde la portavocía de los capitanes primero hasta el discurso del entrenador, todos han insistido en la importancia de contar con el apoyo de todo el zaragocismo.

“Aunque no se vistan –explicó Rubén González de forma explícita-, los aficionados tienen tanta importancia como nosotros”. Y esa convicción envuelve a los jugadores, que quieren saltar de la mano de los aficionados este domingo y no soltarla a lo largo de todo el partido. Porque el Real Zaragoza está convencido de que así, entre todos, se puede lograr el objetivo de pelear por el ascenso.

Diversas peñas han dado ya un paso al frente para adoptar iniciativas que garanticen el respaldo al equipo desde mucho antes de que dé comienzo el duelo. Las propuestas son variadas, aunque todas coinciden con un lema: “Yo no me rindo”.

Y bajo esa convicción, proponen desde acudir a La Romareda vestidos con la camiseta blanquilla hasta conformar un pasillo que arrope al equipo desde el hotel de concentración hasta el estadio municipal, cuando los jugadores se trasladen al campo.

El gran reto y la seguridad de los aficionados se envuelven de una ambición, la de recuperar una magia: el embrujo de La Romareda.