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El Real Zaragoza suspira por su reencuentro con La Romareda

Tres partidos consecutivos después –“ya tenemos ganas de volver a jugar en casa”, decía José Manuel Fernández-, el Real Zaragoza vuelve este domingo a su refugio, el estadio de La Romareda, para enfrentarse al Llagostera (19:00). Las circunstancias de la competición y el calendario han deparado una extraña ruta viajera, a la que se pone fin este próximo fin de semana. El Real Zaragoza busca el calor de hogar, el amparo de sus seguidores, para mantener la firmeza que ha mostrado en el estadio municipal.


La Romareda se ha constituido como el pilar desde el que se edifica el proyecto zaragocista. Arropado por su afición, el equipo ha encontrado en su casa el escenario para propulsarse en la Liga y el territorio desde el que adquieren forma sus esperanzas. 


Con 27 puntos sumados en casa, sólo tres equipos se muestran más sólidos en sus feudos: Sporting, Las Palmas y Betis. Y la capacidad de imponer su autoridad viene refrendada por su impecable trayectoria goleadora: 25 tantos, sólo por detrás de los 26 de la Ponferradina.


Después de tres desplazamientos consecutivos, el Real Zaragoza precisa recibir el cariño de sus seguidores. Jugar con el viento a favor, con el respaldo anímico que garantiza la parroquia blanquilla –como ha puesto de manifiesto a lo largo de la campaña- es también una inyección de seguridad y confianza. Por la que suspiran los jugadores blanquillos.


Desembarca el Llagostera, que se estrena en La Romareda. El Real Zaragoza sabe que todos los rivales merecen el máximo respeto; y esa ha sido, sin duda, una de las circunstancias que garantiza la línea de resultados en su feudo. Pero es consciente al mismo tiempo de que, de vuelta a casa, con el cariño y el respaldo de una afición que también necesita reencontrarse con el equipo, el embrujo de La Romareda estará de nuevo del lado del Real Zaragoza.