El Real Zaragoza sabe que su fuerza está en La Romareda; conoce los valores que le garantiza su feudo y no duda, por tanto, en solicitar el respaldo de los suyos en otra cita fundamental. El conjunto aragonés se echa de nuevo en brazos de la afición blanquilla para afrontar un partido clave, ante el Alcorcón, este próximo domingo.
El guardameta Alcolea se sentía orgulloso el domingo, tras el triunfo en El Sardinero, por el alienta de los seguidores blanquillos: “Daba la sensación de que estábamos en La Romareda”. Ese era el interés de los aficionados: hacer del Sardinero un pequeño hogar zaragocista. Porque es ahí donde la formación de Ranko Popovic se muestra cómoda, segura; donde es capaz de exprimir sus virtudes.
La línea del conjunto aragonés en la Liga se asienta sobre La Romareda. Es verdad que no ha logrado cerrar sus dos últimos compromisos, ante el Llagostera y el Lugo, pero el vestuario sabe que los éxitos pasan por el estadio municipal. Y a él se aferran con el orgullo de sentirse arropados por una parroquia fiel.
El técnico, Ranko Popovic, no ha escatimado elogios en sus comparecencias públicas hacia una afición que le muestra su apoyo y respaldo: “Una de las mejores cosas de este club es que la afición ama al equipo, vive con el equipo, sienten como que es su propiedad, pero de una forma emotiva”.
El zaragocismo sabe que una victoria, como ocurrió ante el Racing en El Sardinero, garantiza defender el hueco en la zona de privilegio. Por mucho que aprieten los perseguidores, que aceleraron en la última jornada, el triunfo garantiza dejarles atrás, por mucho que se sienta el aliento en la nuca. "El domingo, el equipo estuvo muy competitivo durante todo el partido y esperemos que en La Romareda las cosas sean más fáciles", destacaba Albert Dorca. Por delante, además, también cuesta ganar, crece la presión y suben las pulsaciones.
De esos obstáculos quiere apartarse el Real Zaragoza, que busca el amparo que no dudan en brindarle sus incondicionales. Por supuesto, en el estadio de La Romareda.