El Real Zaragoza se encomienda al estadio municipal de La Romareda para, ya al lado de la orilla, dar las paladas que le quedan para llegar de forma definitiva al territorio de la promoción. Aunque existen otros caminos, el conjunto aragonés lo quiere lograr en casa, ante los suyos, con una victoria de autoridad que le ubique con solvencia entre los aspirantes a subir a Primera en las eliminatorias del 'play off'.
Pero precisamente por la cercanía de un ambición largamente buscada, el equipo de Ranko Popovic huye del exceso de confianza, de alardes o frivolidades. La tensión y la exigencia es máxima en la formación blanquilla, que llega este domingo al estadio municipal con la firme decisión de sellar su billete a la promoción.
Es verdad que el triunfo en Valladolid, brillante, ha aportado una inyección anímica a la plantilla. Pero esas sensaciones se han canalizado hacia la ambición de encararse con un rival firme y de sólida trayectoria en el Campeonato.
No ha dejado el vestuario, además, de solicitar el respaldo de la afición, que ha de ser el motor que propulse al equipo en este empeño tan complicado como atractivo en el que se ve inmerso el Real Zaragoza. El zaragocismo ha de convertirse en el espíritu, el aliento que el equipo precisa tanto en los momentos buenos como ante las situaciones más comprometidas.
Ranko Popovic ha pedido de forma expresa el compromiso de la parroquia blanquilla, a la que pide que empuje y convierta el viento a favor para llegar a la esa orilla por la que todo el zaragocismo suspira.
El equipo afronta el duelo con algunas bajas, pero también tiene la garantía de la recuperación de Cabrera y Jaime, que vuelven a la convocatoria facilitada este sábado por el técnico serbio.
Arropado por una Romareda indomable, el Real Zaragoza confía en firmar este domingo su hueco entre los aspirantes a pelear por el ascenso en la fase de promoción. Es la ambición de un equipo que, de nuevo, se echa en brazos de los suyos, de su público. De una afición con la que quiere volver a compartir felicidad y alegrías. Desde las 18:00, en La Romareda, bajo la dirección del andaluz Figueroa Vázquez, el Real Zaragoza aspira a iluminar la vía que permita hacer feliz de nuevo al zaragocismo.