Toca, elabora, crea, mima la pelota. Es la apuesta de juego del Real Zaragoza, que se perfila de acuerdo con la filosofía de juego del técnico Víctor Fernández. Y que se transmite también en los números del equipo: su liderazgo en el número de pases, en los balones al hueco, en la posesión…
El Real Zaragoza basa su estilo de juego en la creatividad. Aspira a darle forma al juego desde la belleza, tratando de sorprender al rival con gestos técnicos, a través de jugadas hiladas con un sello de imaginación.
Y así, no es difícil reconocer un estilo de jugar al fútbol, un sello característico que engarza con la personalidad del técnico, Víctor Fernández, amante de doblegar al rival a base de calidad.
Pero el Real Zaragoza no renuncia a otras facetas claves del juego. Y si la creación es fundamental, no resulta menos importante la capacidad de doblegar la máquina de calderas donde se forja la fabricación del juego rival. Y ese trabajo resulta al mismo tiempo, exhaustivo.
La recuperación es otra de las obsesiones del libro de ruta del cuerpo técnico blanquillo. Porque, al fin y al cabo, recuperar es frenar la acción del contrario y, al mismo tiempo, poner las bases para volver a construir. Y esa exigencia ha cundido en todos los futbolistas blanquillos. Por líneas, es la medular la que más se desgasta en esta tarea: Íñigo Eguaras y Guti abanderan ese trabajo de intensidad y concentración (206 y 187 recuperaciones, respectivamente). Y a su vera, el despliegue físico de James Igbekeme se encuentra también por encima del centenar de ‘robos’ (113).
En la última línea, la de cobertura, Carlos Nieto (137 recuperaciones) o Pichu Atienza (99) desarrollan una labor de rehabilitación que también se inicia en la línea de vanguardia (84 Soro, 65, Suárez y 56 Puado).
Esa labor de recuperación es también clave para recomenzar, para volver a mimar el balón, para arle forma de nuevo a este estilo de juego con el que convence el Real Zaragoza de Víctor Fernández.