Amanece el segundo día de concentración en Boltaña con una fuerte tormenta. El entrenamiento comienza bajo la lluvia. A todos nos encanta cómo corre el balón sobre el césped mojado, la sensación de golpearlo y ver cómo se desliza. Tenemos que dominarlo sobre todos los terrenos, ese es el objetivo para toda la temporada.
A pesar de la lluvia, ya hay aficionados a primera hora de la mañana en el campo de fútbol. Les encanta vernos entrenar, y a nosotros nos encanta saber que, sobre todo los niños, se ilusionan por tenernos tan cerca. Hace tan poco que éramos nosotros los que estábamos a ese lado de la valla... En seguida pasa la lluvia y sale un sol de justicia, que nos acompañará el resto de la jornada. Qué gusto da meterse en el Río Ara después de los entrenamientos, su agua casi helada nos repone las piernas y nos prepara para la siguiente sesión.
Por la tarde, de nuevo el campo de fútbol esta lleno de aficionados. Nos encantaría que fuera así durante el resto de la semana, y seguro que va a ser así. Ellos, como nosotros hace no tanto, sueñan con estar a este lado, sobre el césped mojado. Tenemos que hacerles sentir orgullosos, defender como ellos harían la camiseta que sueñan con vestir. Ese será nuestro verdadero reto cada domingo.