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Institucional
95 años de la inauguración del campo de Torrero

Durante la década de 1920 el fútbol comenzaba a tener una mayor presencia en la sociedad zaragozana. La mentalidad con respecto a esta práctica iba cambiando de forma paulatina. Ya no existía esa marginación por parte de muchos sectores de la ciudadanía, por ejemplo, era habitual que los obreros que trabajaban en la fábrica colindante al campo del Sepulcro, el primer campo donde comenzó el Iberia, se burlasen de aquellas personas que se divertían dándole patadas a un balón.

Los equipos se sucedían, cada vez había más inscripciones y estaba despertando un fuerte interés en el ‘foot-ball’. El auge de este fenómeno llevó a una serie de socios del S. C. Iberia a movilizarse para construir un campo de mayor nivel, que permitiera crecer a su equipo y ofreciera unas mejores condiciones a sus seguidores.

La búsqueda de lugares no fue una tarea sencilla, puesto que hubo numerosas dificultades para encontrar una posición que cumpliese con las expectativas de los precursores. Estos terrenos estaban ubicados en la actual calle de Lasierra Purroy, situada en la zona de Torrero, donde antaño había un pequeño montículo rodeado de numerosos olivos.

El esfuerzo de esos socios del Iberia resultó esencial para convertir aquella postal rústica en el terreno de juego que cambiaría la trayectoria del fútbol zaragozano. El estadio lleva la firma de hombres como Alejandro Infiesta, Modesto Sanz, Antonio Sánchez, Luis Ferrer, José María Muniesa o Luis Gayarre, los que tomaron las herramientas para transformar un pedregal desnivelado en un suelo fértil listo para la construcción.

Los socios disponían de palas, picos y monos de trabajo. Emplearon dinamita y algunas máquinas pesadas que habían sido prestadas para acondicionar el terreno. El siguiente paso fue construir una tribuna hecha en su mayor parte de madera y, posteriormente, se procedió a vallar las instalaciones. Se crearon unos pequeños vestuarios y, por último, se implantó césped natural que fue importado de los verdes feudos del norte de España.

Torrero se llenó el 7 de octubre de 1923 para su estreno. Las banderas ondeaban pulcras con aires novedosos al mismo tiempo que el señor Carceller procedía a bendecir el feudo para desearle un próspero futuro. Instantes antes de rodar el balón, el alcalde Juan Fabiani y Díaz de Cabria fue el encargado de propinar el saque inicial a la contienda. El Iberia cayó derrotado por 1-4 ante Osasuna y Smith, futbolista del Iberia, tuvo el honor de anotar el primer tanto local en Torrero.

La ubicación geográfica de Torrero y las excelentes condiciones que gozaba para aquella época lo convertían en un campo de gran valoración por el fútbol nacional. La calidad de su césped le permitió acoger tres temporadas después la final del Campeonato de España entre el Real Unión y el Arenas de Getxo, dos grandes de los mejores equipos de aquella época.

Hoy se conmemora el 95 aniversario de la inauguración del legendario campo de Torrero. Hogar del Iberia y que posteriormente terminaría por ser la primera casa del Real Zaragoza antes de que se mudase a La Romareda en 1957. Torrero es el fútbol añejo, construido por el esfuerzo de pioneros soñadores por cimentar el prometedor futuro que tendría el fútbol zaragozano.