|
80 a帽os de una ilusi贸n
18/03/2012
El Real Zaragoza nace en 1932 con la fusión de los dos equipos más importantes de la ciudad, el Iberia SC y la Real Zaragoza CD. Entre ambos siempre había existido una gran rivalidad pero personalidades del fútbol de la ciudad, así como las circunstancias que atravesaban ambos, aconsejaban aparcar las diferencias y fusionarse en una sola entidad. Así los “avispas” (Iberia SC) y los “tomates” (Real Zaragoza CD) unieron sus destinos en lo que actualmente se conoce como Real Zaragoza.
Avispas, tomates y “Alifantes”
El 28 febrero de 1932 se produce la primera reunión para la fusión. Se acuerda que el Club vestirá de azul y blanco, los colores de la Federación Aragonesa, y jugará en el campo de Torrero, del Iberia. El presidente del Real Zaragoza será el del Iberia, Pedro Galán Bergua. El 18 de marzo finalmente se funda el nuevo Zaragoza FC que se inscribe en la Tercera División.
El sueño del ascenso a la Primera División se hizo realidad en la temporada 35/36. Ese año se fragua el equipo de “los Alifantes”. El sobrenombre surge en un partido en el que un aficionado catalán gritó que era imposible meterle un gol al Zaragoza, porque sus jugadores eran tan grandes como “alifantes” (refiriéndose especialmente a la envergadura de sus defensas).
El equipo logró marcar 74 goles entre Liga, Mancomunado y Copa. Los tantos los firmaron los cinco delanteros: Ruiz, Amestoy, Olivares, Tomás y Primo. El campo de Torrero se convirtió en un auténtico fortín pero el rol cambiaba por completo cuando el equipo viajaba, incluso fue goleado en Jerez y Vigo.
En 1951 el Club adoptó el título de Real, por lo que se modificó el escudo, incorporando desde ese momento la corona real. El retorno a Primera Divisón tuvo lugar en la temporada 1951/52, de la mano del equipo que fue conocido como “Los millonarios”. Antes de lograrlo hubo de jugar en Segunda e incluso en Tercera División.
Tiempos de gloria
El ascenso se comenzó a forjar con la contratación de Rosendo Hernández, el exbarcelonista Calo, el húngaro Hrotko y José Gonzalvo. El nombre por el que el equipo era conocido viene de la contratación de Hernández y Gonzalvo, grandes triunfadores en el mundial de Brasil de 1950, que supuso un gran desembolso económico para el club. El Zaragoza volvió a bajar a Segunda División y hasta la temporada 1956/57 no volvería a la máxima categoría.
En la temporada 1957/58 se inaugura La Romareda. El proyecto lo ejecutaron Francisco Riestra, José Beltrán y Raimundo Ruiz. El 8 de septiembre se disputó el primer partido contra el Club Atlético Osasuna, el cual ganó el Real Zaragoza 4-3. El once titular lo formaron Lasheras, Garbayo, Alustiza, Bernad, Estiragués, Manolín, Domingo, Wilson, Murillo, Moreno y Vila.
En la 1959/60 se incorporaron algunos de los jugadores más ilustres de la historia del Real Zaragoza: Reija, Lapetra, Marcelino e Isasi. Dos temporadas después en la 1961/62 el club se hizo con los servicios de Seminario, único pichichi del Real Zaragoza en Primera División. Así se fue forjando el equipo de “Los Magníficos”, nombre inspirado en la película de John Sturges “Los Siete Magníficos”, de la mano del presidente Waldo Marco y del entrenador César Rodríguez. El nombre de los magníficos blanquillos aún es hoy recitado de memoria por cualquier zaragocista que se precie: Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra. Aquel equipo escribiría algunas de las páginas más brillantes de la historia del Real Zaragoza.
Por primera vez el Real Zaragoza conquistaría títulos oficiales. Ya en 1963 disputó la copa de España, en el Nou Camp, ante el Barcelona, en la que fue derrotado por 3 a 1. Sin embargo, los aragoneses se harían con la competición un año más tarde, venciendo al Atlético de Madrid por 2 a 1. Algunos días antes se había impuesto por primera vez en un torneo continental: la Copa de Ferias, haciéndose con el triunfo ante el Valencia.
El Real Zaragoza fue fiel a su cita con las finales coperas durante las siguientes dos temporadas, en la 1964/65 cayó ante el Atlético de Madrid por 1 a 0 y en 1966 obtendría nuevamente el título ante el Athletic de Bilbao por 2 a 0, en un memorable encuentro.
Entre tanto, se alcanzaron en la temporada 1964/65 las semifinales de la Recopa de Europa, donde sería eliminado por el West Ham londinense, en el que militaba Bobby Moore.
Los zaraguayos, subcampeones de Liga
En los 70 se amplió el graderío de La Romareda, se construyó la Ciudad Deportiva y se empezó a celebrar oficialmente el Torneo de "Ciudad de Zaragoza”. De esta década data otro equipo inolvidable: “Los Zaraguayos”. El nombre nace de la fusión de “Zaragoza” y “paraguayos” por la nacionalidad de Ocampos, Arrúa, Soto y Diarte. En este mítico conjunto también militaron Ovejero (argentino) y Blanco (uruguayo).
A pesar de no haber obtenido ningún título, los “zaraguayos” firmaron importantes actuaciones y dejaron grandes recuerdos entre la afición. En la temporada 1973/74 se volvían a alcanzar los puestos de honor de la clasificación alcanzando la tercera posición, mientras que el año siguiente se conseguiría el hasta ahora único subcampeonato liguero del Club en Primera División. La alineación más habitual de aquel Real Zaragoza era conocida por propios y extraños, que quedaban deslumbrados por sus actuaciones futbolísticas.
Este importante capítulo de la historia zaragocista se cerraría en 1976, con el subcampeonato de la Copa del Rey.
Vuelta a los éxitos
La Copa volvió a ser recogida por el capitán del Real Zaragoza en 1986, tras una final en la que el equipo aragonés derrotaba al Fútbol Club Barcelona con un gol del uruguayo Rubén Sosa. En el camino hacia la final se había dejado en la cuneta, en semifinales, al Real Madrid de la “Quinta del Buitre”, que imperaba en Liga.
A comienzos de los novena estaba a punto de comenzar una nueva época dorada. En un momento delicado, en el año 91, el equipo logró salvar la categoría in extremis en una promoción por la permanencia en la que se venció al Murcia, gracias a un sensacional partido de vuelta en una Romareda entregada, que concluyó con victoria local por 5 a 2.
A partir de entonces y comandados por un jovencísimo Víctor Fernández se forjó una etapa inolvidable, que culminaría con la consecución de la Recopa, en 1995.
Para alzarse con el título en París el Real Zaragoza dejó atrás a Gloria Bistrita, Tatran Presov, Feyenoord, Chelsea y, en la gran final, a un Arsenal que partía como favorito. Pero aquel 10 de mayo de 1995 el cielo fue más blanquiazul que nunca. Primero Esnáider y más tarde, al filo del final, Nayim, con un gol imposible, convirtieron al Parque de los Príncipes en un icono del zaragocismo para siempre.
Unos pocos años más tarde, en la temporada 1999/2000, con Chechu Rojo en el banquillo, el Real Zaragoza llegó a la última jornada del campeonato de Liga con opciones reales de alzarse con el título, algo que ocurría por primera vez. Aquel equipo que estuvo tan cerca de conseguir la Liga, había firmado hazañas solo reservadas para los grandes del fútbol mundial, como el 1 a 5 con el que se impuso al Real Madrid en el Santiago Bernabéu.
En 2001 llegaría el quinto título de Copa, frente a un Celta de Vigo, al que entrenaba Víctor Fernández y que optaba con muchas más opciones para el título. Aguado, Jamelli y Yordi se encargaron de firmar los goles que llevaban la Copa a la ribera del Ebro.
Tres años después se renovaría el título. En esta ocasión la víctima sería el Real Madrid galáctico que sucumbía ante los aragoneses por 3 a 2. Dani, Villa y Galletti serían los autores de los goles de un Real Zaragoza que volvía a demostrar que ningún rival era lo suficientemente temible para el equipo aragonés.
En el verano de 2004 se obtendría por primera vez la Supercopa, derrotando al Valencia, a la sazón campeón de Liga, y remontando la derrota sufrida en La Romareda en el partido de ida.
Pero la leyenda zaragocista continúa. En 2006 se volvió a una final de Copa, consiguiendo asombrar a todo el mundo eliminando a un Barcelona que parecía imbatible (y que más tarde conseguiría la Champions League) y a un Real Madrid al que se goleó en La Romareda por 6-1, siendo la segunda vez que se conseguía un resultado tan abultado contra los blancos (los primeros en lograrlo fueron los “Zaraguayos”).
Su afición, alma y corazón del Club en estos 80 años, ha demostrado en este trayecto estar siempre con su equipo, como así se dejó claro el 21 de mayo de 2011, con un masivo desplazamiento de más de 11.000 seguidores zaragocistas al estadio Ciutat de Valencia, donde el equipo aragonés se jugaba la permanencia.
Pero esto solo han sido 80 años de Historia, escrita con mayúsculas, de un Equipo, un Club y una Institución que a lo largo de los años se ha consolidado como uno de los símbolos más importantes de Aragón. Los zaragocistas del presente y del futuro serán los encargados de escribir nuevas páginas de un libro que se abrió un 18 de marzo de 1932.
¡Felicidades, Real Zaragoza! |