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Las victorias zaragocistas en el Bernab茅u
01/06/2011
Esta temporada, el 30 de abril, el Real Zaragoza logró una importante victoria en uno de los estadios menos propicio históricamente para los intereses zaragocistas: el Santiago Bernabéu. Baste señalar que en 57 visitas a Chamartín en Liga, el Real Zaragoza se ha vuelto de vacío para tierras aragonesas en 47 ocasiones, consiguiendo puntuar en tan solo diez. A pesar de contar con escuadras inigualables que dieron numerosas alegrías a la afición aragonesa, el Real Zaragoza tardó en celebrar el triunfo en el césped del Bernabéu. Ni los magníficos ni los zaraguayos, por ejemplo, pudieron hacerlo.
La primera victoria llegó en febrero de 1985. Por aquel entonces España llevaba menos de diez años viviendo en democracia y en Aragón hacía solo dos que se habían celebrado las primeras elecciones autonómicas. El alcalde de Zaragoza era el socialista Ramón Sáinz de Varanda, que fallecería a principios del año siguiente. El mundo todavía estaba dividido en dos bloques. El presidente de Estados Unidos era Ronald Reagan y el secretario general del PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética) era un agonizante Konstantin Chernenko.
El Real Zaragoza se presentó el 10 de febrero de 1985 en el coliseo madridista dirigido por el italiano Enzo Ferrari, que había aterrizado en tierras aragonesas procedente del Udinese, donde había entrenado entre otros al llamado Pelé Blanco, Artur Antunes Coimbra, Zico. Ferrari tenía el difícil reto de superar el brillante fútbol practicado en las anteriores temporadas por el Real Zaragoza de Leo Beenhakker que, si bien no se había clasificado para las competiciones europeas, había sorprendido en toda España.
A pesar de los dubitativos inicios, los aragoneses llegaban en el mejor momento de la temporada. La última derrota se había producido ante el Barcelona, el 6 de enero, en La Romareda, por 2 a 4. Aquel año los catalanes se mostraron intratables y se harían con el título liguero después de once años de sequía en la competición. Tras ese traspié, el Real Zaragoza había encadenado tres victorias (frente al Sporting de Gijón, Athletic de Bilbao, en San Mamés y el Sevilla) y un empate (con el Valladolid en La Romareda). Los blanquillos ocupaban la octava plaza, con 23 puntos (hay que tener en cuenta que entonces las victorias se contabilizaban con 2 puntos), a tan solo cuatro de su rival de esa tarde, el Real Madrid, que marchaba en tercera posición, tras Barcelona y Atlético de Madrid.
En la primera parte el Real Zaragoza dispuso de varias ocasiones de gol, con disparos de Barbas y Amarilla, que se fueron por poco fuera de la portería que defendía Miguel Ángel. En la segunda parte llegaron las advertencias merengues, con un lanzamiento de Juanito al larguero y un par de ocasiones de Martín Vázquez y Stielike que desbarató Cedrún.
En el minuto 71 los locales se adelantaban por medio de Butragueño, que aprovechaba un rechazo de Cedrún a tiro de Santillana. Sin embargo, lejos de amilanarse, el Real Zaragoza supo darle la vuelta al marcador. En el minuto 78 Raúl Amarilla remataba con la izquierda un centro de Corchado desde la banda derecha que nivelaba la contienda. Cinco minutos más tarde un córner botado por Barbas es aprovechado por Corchado, que vuelve a enviar el balón a las mallas madridistas. Con este segundo gol se lograba certificar una primera victoria histórica en uno de los estadios más reputados del fútbol mundial.
Como anécdota de este partido, cabe señalar el hecho de que no existen imágenes televisivas del mismo, ya que durante la temporada 1984/85 no se produjo un acuerdo entre la Liga y TVE (en aquel momento todavía no existían las cadenas privadas ni la mayor parte de las autonómicas) para la retransmisión de los encuentros de liga. De hecho, en buena parte de la competición, incluido aquel partido, ni siquiera se pudieron emitir resúmenes de los partidos en televisión.
Tuvieron que pasar trece años para que el Real Zaragoza volviera a conseguir la victoria en este teatro de los sueños español. Fue el 4 de mayo de 1998, con Luis Costa en el banquillo. Para entonces cada victoria ya sumaba 3 puntos y la liga contaba con veinte equipos en Primera División. El mundo había cambiado completamente con respecto a 1985, con la caída del muro de Berlín y sus consecuencias. España formaba parte de la Unión Europea desde hacía años y se comenzaba a preparar la convergencia monetaria europea, que en menos de cuatro años haría que los españoles se despidieran para siempre de las pesetas, para dar la bienvenida a los euros.
El Real Zaragoza había conseguido su hasta ahora mayor éxito a nivel internacional, la Recopa de 1995, y se encontraba en pleno proceso de transición. Se debatía en la parte media-baja de la tabla, mientras que los merengues optaban por ocupar puestos de Champions, competición que ganarían unos pocos días después, poniendo fin a más de tres décadas sin obtener el preciado trofeo.
En el caso del conjunto aragonés ésta fue una temporada atípica. El Real Zaragoza logró el doble de victorias fuera de casa que en la propia La Romareda. Los zaragocistas se hicieron con los tres puntos a domicilio frente al Mérida, Salamanca, Sporting, Mallorca, Racing, Espanyol, Real Sociedad y Real Madrid. Estos tres últimos en feudos que históricamente habían sido muy poco propicios.
El encuentro del Bernabéu se disputó en lunes, siendo televisado en abierto. En la primera parte el Real Madrid tuvo alguna ocasión para haberse adelantado, en botas de Mijatovic (que pocos días después sería el héroe de Amsterdam, en la victoria de la final de la Champions frente a la Juventus) y de Raúl. Pero el Real Zaragoza estiró sus líneas y confiando en sus posibilidades avisó de que sus intenciones eran serias. En la segunda parte Gustavo López estrelló un potente zurdazo en el poste y Jamelli cabeceó con peligro otra ocasión. Los merengues estaban siendo desbordados.
En el minuto 58 el propio Jamelli fue objeto de un claro penalti, por falta de Hierro en el área. El delantero brasileño se encargó de transformar la pena máxima, adelantando a los aragoneses en el luminoso.
El mazazo visitante obligó al Real Madrid, que entrenaba el alemán Jupp Heynckes, a estirar sus líneas, lo que permitió a los jugadores zaragocistas diponer de varias ocasiones en sucesivas contras. En una de ellas Gustavo López, en el minuto 79 mató el partido, certificando la segunda victoria del Real Zaragoza en el Bernabéu.
Tras este encuentro el Real Zaragoza alcanzó la duodécima posición con 47 puntos, a falta de dos jornadas (acabaría decimotercero, con 48 puntos)
Solo un año y medio después, el 4 de diciembre de 1999, media España se preparaba para disfrutar del puente de diciembre mientras que el movimiento antiglobalización hacía fracasar la cumbre de la Organización Mundial de Comercio de Seattle (Estados Unidos). El Real Zaragoza volvía a visitar el Santiago Bernabéu, donde esta vez se habían cambiado los papeles habituales, los aragoneses ocupaban la parte noble de la tabla mientras que los madrileños nadaban entre turbulencias.
El conjunto aragonés, entrenado por Chechu Rojo, tenía en Milosevic una de sus principales referencias, el delantero balcánico se encontraba en plena forma y esa noche lo iba a demostrar. En el minuto 30 abrió el marcador, al cabecear una falta magistral de Aragón. Sin embargo, no había sido la primera ocasión visitante, ya que Acuña y Cuartero ya habían dejado su particular tarjeta de visita.
En una primera parte primorosa, el Real Zaragoza encerró al Real Madrid en su propia área, forzando numerosos saques de esquina y plantándose continuamente frente a la portería de Bizarri. En el 39 Juanele remataba en el área pequeña un centro de Martín Vellisca y ponía tierra de por medio. El equipo aragonés esta vez estaba dispuesto a hacer historia. Cinco minutos después el propio jugador asturiano remataba nuevamente a las mallas, en esta ocasión a centro de Cuartero. 0 a 3 al descanso. El resultado lo decía todo.
En el segundo acto Raúl acortó distancias en el minuto 54, amagando una reacción que nunca llegó, porque un minuto después Garitano conseguía el cuarto. Savo Milosevic se encargaba de cerrar la cuenta con caño incluido a Helguera. Un castigo que aún pudo ser mayor y que hacía más de veinte años (desde el 0 a 5 ante el Barcelona de Cruyff, en la temporada 1973/74) que los merengues no recibían en su domicilio.
El público terminó abucheando a los suyos y coreando las jugadas de los zaragocistas, ante el júbilo de las decenas de seguidores aragoneses que se habían desplazado a la capital de España.
El Real Zaragoza se situaba en tercera posición (tras Deportivo de La Coruña y Celta de Vigo) y el Real Madrid se hundía en la tabla, muy cerca de los puestos de descenso. Los de Vicente del Bosque, sin embargo, se harían con su octava Copa de Europa, mientras que el equipo aragonés llegaría a la última jornada de liga con opciones reales de hacerse con el título. De hecho, la victoria en la final de la Champions del Real Madrid sobre el Valencia y una regla de la UEFA que no tardaría en cambiar impidió que La Romareda pudiera entonar por primera vez en su historia el himno de la competición más prestigiosa de Europa.
Habían pasado casi doce años después de la última victoria del Real Zaragoza en el Bernabéu. El 30 de abril de 2011 todo el mundo hablaba de la eliminatoria de semifinales de Champions y del carrusel de clásicos entre Real Madrid y Barcelona (hasta cuatro en menos de un mes). El Real Zaragoza llegaba de tapado al coliseo merengue centrado en su propia lucha para lograr la permanencia, después de un inicio complicado, el equipo aragonés se había convertido en un rival difícil de batir, que no entregaba los partidos fácilmente, como así podía atestiguar el Barcelona, que solo se había podido imponer en el Nou Camp por la mínima.
Y entonces apareció el Real Zaragoza, que realizó uno de los mejores partidos de la temporada, demostrando un contraataque letal que fulminó a los madridistas. Especialmente destacó la aportación de Ángel Lafita, que logró dos de los tres goles aragoneses y provocó el penalti que resultó definitivo, si bien el trabajo colectivo a lo largo de casi cien minutos de un intensísimo partido resultó excelente.
Pronto comenzó avisando el conjunto aragonés, con una ocasión de Uche que fue abortada por Iker Casillas. Lejos de amilanarse, el Real Zaragoza buscó su momento, que llegó en el minuto 41. Lafita aprovechó una indecisión de la defensa blanca para adelantar al Real Zaragoza, que se iba a los vestuarios con victoria parcial de 0 a 1.
En la reanudación el Real Zaragoza continuó buscando sus oportunidades, mientras que el Real Madrid trataba de empatar. Así, en el minuto 54 Ricardo Carvalho cometía un claro penalti sobre Lafita que Gabi se encargó de transformar, haciendo mayor la distancia. 0-2 y todavía quedaba un mundo por delante.
Los de Mourinho lo intentaban una y otra vez, hasta que Sergio Ramos en el minuto 61 lograba acercarse en el marcador. Pero el conjunto aragonés ese día apretó los dientes como nunca y buscó sentenciar. En el minuto 77 un nuevo contragolpe y una nueva muestra de entendimiento entre Uche y Lafita, que definía perfectamente. 1 a 3 y todo Aragón vibraba con un encuentro que se prometía histórico.
Benzema puso nuevamente la emoción en el marcador en el minuto 84 y la defensa y Toni Doblas se tuvieron que emplear como nunca para evitar que los locales pudieran empatar. Pero el Real Zaragoza logró tras un partido épico una victoria de gran prestigio en un Santiago Bernabéu donde el Real Madrid solo cedió dos derrotas y un empate a lo largo de toda la temporada. Ni siquiera el todopoderoso Barcelona pudo batir en liga a los blancos en su campo. Se trataba de la cuarta victoria del Real Zaragoza en un estadio mítico donde no se prodigan precisamente las alegrías visitantes. |